Vivir es un verbo en presente
Un espacio donde tomarte unos minutos para tí, donde te escribo y canto desde el alma 💕🎶
Sobre mí:
Aún puedo recordar cómo, a mis 7 años, la niña que era entonces rebuscaba en el estuche del cole hasta encontrar un bolígrafo, siempre de color azul, para escribir mis poesías, mis reflexiones, mis dudas… Curiosamente, ése fue y sigue siendo mi color favorito, ahora que lo pienso 🙂 Escribir se volvió para mí a esa temprana edad la única manera de expresar lo que sentía y no me atrevía a compartir con nadie más; sólo mi libreta era testigo de mis emociones.
Y pronto mi voz se unió a ese ritual de expresión.
Años más tarde, la composición llamó a mi puerta, y escribir y cantar la recibieron con los brazos abiertos. Ahora juntos creamos emociones en forma de canciones.
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CUANDO LA VIDA COMIENZA A LOS 50
Lo importante no es tener un pasado.
Lo importante es tener un presente.
La vida sólo se acaba cuando dejamos de vivir.
Y yo quiero vivir. En mayúsculas ¿Qué quieres tú?
Te cuento que escribir es una de las cosas que me hace sentirme viva, igual que respirar, sonreír, cantar, amar, comer, trabajar, bailar… y tantos y tantos verbos más…
Es por eso que para mí, y espero que para tí también lo sea mi querid@ amig@ en la distancia…
Vivir es un verbo en presente.
Y como amante de las palabras que soy, y después de tantas frases célebres que he recopilado durante mis presentes ya pasados, aquí te dejo en compañía de una de las muchas que he escrito para mí. O igual también para tí:
“Un día, nuestros ojos se cerrarán y no volverán a abrirse ¿Qué has hecho antes de que eso ocurra?”
¿Te lo has preguntado alguna vez?
Vive. Hoy.
“Yo ya no soy lo que hice en un pasado, cercano o lejano, ni lo que haré en un futuro más o menos distante. Yo solo soy lo que soy en este momento presente, sin más.
Quien me busque en otro lugar que no sea este ahora no va a poder encontrarme, porque yo estoy aquí, en este preciso instante es el que estás leyendo estas palabras que salen de mi cerebro pensante, que pasan por mi corazón sintiente y que se plasman en este formato digital que nos conecta desde puntos lejanos, y que gracias a ellas, se vuelven ya más cercanos”
Ahora tú dime ¿Qué hay más importante que hacer en la vida que vivir?
No sé lo que eso signifique para tí; sea lo que sea, vive.
Y no te olvides de dejar que el otro también lo haga.
Porque vivir es una de las cosas que nos da más vida.
Desde mi alma,
para tí.
¿Y SI ESTE NO ES EL CAMINO?
Esta mañana me desperté pensando en tí. Sí en tí, con esa misma sensación de ahogo y asfixia que caracteriza tu presencia en mi vida.
Quiero deshacerme de tu recuerdo para siempre, que dejes de venir a visitarme cada vez que la duda me invade, cada vez que siento que vuelvo a flaquear. Es tanta la paz cuando no estás, y cómo tiembla mi corazón al verte…
Pero no es fácil escapar de tí, mejor dicho, no es fácil escapar de mí. De quien he sido durante todos estos años, a quien tantas horas he dedicado en construir, en amoldar, en fabricar. Ese alguien del que ahora me siento libre, de quien estoy aprendiendo a dejar atrás. Porque aún sin ser sencillo, aún a pesar de las lágrimas, la incertidumbre, el desasosiego puntual, jamás había estado tan convencida de seguir adelante, de continuar caminando, de sentir esta eterna paz interior.
Amo cada parte de mí, cada poro de mi piel me recuerda lo importante y única que soy. Quiero seguir en ella, ser ella, sumergirme en ella. Es tan hermosa…
Mi vida comienza hoy, en este preciso instante, en este perfecto y maravilloso segundo en el que escribo esto. Y así es en cada uno de los segundos de mi existencia.
Me siento completa, plena, un ser perfecto en mi imperfección, admirando la belleza de estas últimas, agradeciendo cada una de ellas como las eternas bendiciones que me recuerdan lo maravilloso de ser uno mismo. No hay otra yo, soy la perfecta y única yo, así como cada ser humano es perfecto y único en su ser.
Mi paz interior no me puede ser arrebatada, no puede ser agitada por más que soplen cien vientos a mi alrededor. No hay fe que pueda ser destruída por los más de mil demonios que nos acechan cada día. No hay amor que pueda compararse al Amor verdadero, al Amor que no tiene opuesto, al Amor que es Amor en sí mismo, sin razones, sin preguntas, sin motivos para ser. Simplemente es.
Me gustaría saber de tí, quién eres, o si aún no estás segur@ de quién crees ser. Quisiera que junt@s encontráramos el camino hacia el Yo más profundo, hacia la fuente inagotable que existe en tod@s y cada un@ de nosotr@s y de la cual emana la savia que nos da la vida, la que hace que nuestro corazón palpite con fuerza, que el aire alimente nuestro ser, y que el alma sonría de felicidad a cada paso que damos.
Espero tu respuesta querida amiga, querido amigo. Y recuerda que no existe un motivo por el que amar, porque amar es la mayor de las capacidades con la que todos nacemos.
Puedo sentir tu energía desde donde estoy, sé que estamos conectados. Y éste será nuestro vínculo físico, porque el espiritual ya comenzó desde hace mucho.
Mi energía para tí. Compártela y deja que impregne y fluja hasta el infinito.
Peace, Love and Joy.
«ENSÉÑAME A AMAR»
“Y ahora que estamos solos te pregunto:
– ¿Cuándo fue la última vez que hiciste el amor?
Sentada sobre su regazo, mirándole fijamente a los ojos, no dudé en preguntarle.
El fingió una seguridad altiva y contestó:
– Hace tres días.
– No, no me refiero a la última vez que tuviste sexo, que solo tu cuerpo estaba presente, que tuviste un orgasmo sin siquiera saber, ni importarte seguramente, si ella llegó o no. No me refiero a eso. ¿Sabes acaso qué es hacer el amor? ¿Lo has hecho alguna vez? ¿Lo has sentido alguna vez en tí? ¿En la otra persona?
Él se quedó callado. Su expresión entre extrañada y molesta. No le gustaba mi pregunta, no se sentía cómodo ante mi interrogatorio.
– No sé a qué viene esto- se atrevió a decir.
– ¿No sabes a qué viene esto? Yo creo que sí lo sabes, y es por eso que te da tanto miedo.
Al pronunciar aquella palabra sentí su mandíbula tensarse, su cuerpo bajo el mío se puso rígido, su expresión delataba sus ganas de salir de allí. Pero mi cuerpo no le dejaba. Le importaba tanto ser políticamente correcto, que prefería esa incomodidad a reconocer que deseaba huir de ese momento, de mí.
– No me gusta este juego ¿sabes? Te repito que no entiendo muy bien a qué viene todo esto-
– Déjame que te lo explique entonces…
Le miré a los ojos desafiante, para enseguida sonreír divertida. Me acerqué a su oído y le susurré:
– Déjame que te lo explique… ¿quieres?
Mi voz sonaba sensual, femenina, y él no pudo evitar reaccionar a ella y sentí su sexo estremecerse.
Mis labios le rozaron, y mis dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja, al tiempo que le agarraba ambos brazos y los apoyaba sobre el respaldo del sofá.
Continué acariciando su cara con mi boca mientras mi cuerpo se balanceaba despacio sobre él.
Mis labios se encontraron con los suyos, rozándose, casi juntos, labio a labio.
– ¿Lo sientes ahora?- le dije.
– ¿Puedes sentir cómo tu piel se estremece? ¿Así, aquí, conmigo?
Él trató de decir algo, pero tapé sus labios con un dedo y susurré:
– Shhh… no me lo digas, demuéstrame que lo sientes.
Y en ese momento se dejó llevar. Ya su cuerpo se movía al ritmo de su corazón, y no de su cabeza como había hecho hasta entonces.
Seguía sintiendo miedo sí, pero aquello era más grande que él mismo.
Y susurrándome al oído antes de besarme, me confesó:
– No sé hacerlo… Enséñame por favor… Enséñame a amar”
LA IMPERMANENCIA DE TODO
¿ES LO MISMO VIVIR QUE ESTAR VIVO?